La cefalea -popularmente conocida como “dolor de cabeza”- es una entidad compleja, de origen muy diverso y por lo tanto las causas de la misma son muchas y cada una necesita ser tratada individualmente en función del motivo que las provoca.  

Actualmente se estima que aproximadamente el 50% de la población adulta sufre un episodio de cefalea una vez al año y hasta un 4% pueden sufrirla más de 15 días, por lo que parece claro que es un problema que afecta a una parte muy importante de la población y a su calidad de vida.  

La OMS define los dolores de cabeza como «un dolor recurrente que afecta a la cabeza». Como podéis ver, la definición es muy amplia y por ello es necesario entender cuáles son las principales causas de estas y cuáles se pueden tratar con fisioterapia y osteopatía.  

Los tipos más comunes de dolor de cabeza son: 

– Cefalea en BROTES: se define por un dolor de alta intensidad, de inicio súbito y que afecta a un lado de la cabeza y a la región alrededor del ojo. Puede ir acompañada de síntomas que afectan al ojo (lagrimeo, enrojecimiento…). Su origen es neurológico. La neuralgia de Arnold es muy típica dentro de este tipo, pero hay que tener en cuenta que en tratarse de una patología neurológica necesita ser valorada también desde el punto de vista de un neurólogo.  

– Migraña: se trata de un dolor de localización frontal o en la región temporal (por encima de la oreja), generalmente en un lado, pero a veces puede aparecer en ambos. La aparición suele ser matutina y se acompaña de una serie de señales de alerta conocidas como aurea que afectan a la visión. Puede acompañarse de otros síntomas como sensibilidad a la luz, mareos, sensibilidad en el cuero cabelludo y sudoración entre otros. Es necesario hacer un correcto diagnóstico diferencial sobre su origen. 

-Hipertensivo: dolor pulsátil (a golpes) y afecta a la región posterior de la cabeza y también en el oído. Al igual que las migrañas, aparece más comúnmente por las mañanas y evoluciona durante el día. Se asocia con problemas de presión arterial alta y puede causar mareos.  

-Cérvico-génica: afecta principalmente a un lado de la cabeza, constantemente y con una duración variada. La gente lo define habitualmente como un dolor que comienza en el cuello y se extiende a la cabeza y, a veces, también al hombro, el brazo y el cuello.  Se produce por la afectación de las estructuras que dan sensibilidad a la zona donde aparece el dolor y suelen ir acompañadas de dificultad para mover el cuello o empeoramiento de los síntomas en función de la postura y la presión sobre algunas zonas cervicales superiores.  

-Tensional: de menor frecuencia de aparición que las cefaleas cérvico-génicas, el dolor se describe típicamente «en forma de casco» de intensidad leve y duración variable. Por lo general, se asocia con la sobrecarga de las estructuras mecánicas de la región cervical y el estrés. Por lo general, no se agrava con la actividad física.  

Por ello, lo más importante es hacer un buen diagnóstico con el fin de descartar aquellas lesiones o enfermedades que pudieran justificar biológicamente la aparición de este dolor y una vez descartadas, puedan ser tratadas adecuadamente por nuestros profesionales.  

Los tipos de cefaleas que se pueden tratar con terapia manual serían los dos últimos (cérvico-génicos y tensionales) ya que diversos estudios sugieren que son las técnicas no invasivas más efectivas en el tratamiento de este tipo de cefalea. 

El tratamiento incluye terapia manual y manipulativa de la región, estiramiento cervical y escapular, acompañado de tonificación muscular y ejercicios terapéuticos específicos, así como el tratamiento de todas aquellas disfunciones que afectan a las estructuras de la región, como la articulación temporo-mandibular, las ramas sensitivas de los nervios de la zona y otras estructuras.