Muchas mujeres se resignan a padecer fuerte dolor menstrual o cólicos porque creen que es habitual y no existe una solución alternativa a medicaciones anticólicas como la buscapina o los antinflamatorios. A esta afectación se le llama dismenorrea.

Para entender el papel que puede tener el fisioterapeuta y el osteópata en esta patología, es necesario explicar el mecanismo fisiológico por el cual se producen estos cólicos acompañados del dolor intenso. 

Días antes de la llegada de la menstruación se empiezan a producir coágulos de sangre en la zona del ovario que se suman a un aumento de la inflamación del mismo. Este hecho implica un aumento de la tensión en las estructuras que sujetan a este ovario (porque el ovario no se encuentra flotando en la cavidad pélvica) y que lo relacionan con útero y psoas entre otros. El aumento de tensión en las estructuras fasciales provoca que elementos estructurales tales como las vértebras lumbares o sacro puedan tener menor libertad de movimiento y, por tanto, producir restricciones con su consecuente dolor. Estas restricciones sumadas a la relación viscero-somática (explicación) de los ovarios con elementos estructurales son las que te pueden llegar a provocar dolor lumbar bajo.  

Por tanto, el papel del fisioterapeuta y/o osteópata es muy importante para eliminar dichas restricciones, permitir mayor movimiento de estas estructuras del aparato locomotor y por ende disminuir el dolor. Si a esto le sumamos un adecuado tratamiento visceral y fascial, algún pequeño cambio que elimine de la dieta alimentos pro-inflamatorios y la acción complementaria de una aspirina para reducir la producción de coágulos, podemos conseguir una disminución del dolor durante el período menstrual.