La punción seca es una técnica habitual de fisioterapia, cuya principal indicación es el tratamiento del Síndrome de dolor miofascial que más concretamente permite actuar sobre los Puntos Gatillo Miofasciales (PGM), que se producen debido a la contracción permanente de regiones muy localizadas del músculo -lo que comúnmente se conoce como contracturas-.

Los PGM provocan una clínica irritativa de dolor, falta de fuerza en el músculo afectado, espasmos, mareo, sudoración, y pueden provocar dolor referido en otras zonas. Las causas pueden ser varias: posiciones mantenidas durante largos períodos de tiempo, movimientos repetitivos, realizar un ejercicio con gran carga sin estar acostumbrado, grandes impactos, frío, patologías viscerales, etc- Son muy frecuentes en la espalda, en músculos como el trapecio o el manguito de los rotadores del hombro (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor, y subescapular).

Se trata de una técnica invasiva que consiste en la introducción de agujas a través de la piel, sin inyectar o extraer sustancia alguna, por este motivo se le llama punción seca. Se obtienen muy buenos resultados y hay estudios científicos que demuestran su eficacia.

El mecanismo de acción de la técnica es complejo: cuando introducimos la aguja provocamos un efecto mecánico, que influye en la estimulación de fibras nerviosas, produciendo una liberación de sustancias químicas que inhiben el dolor, mejoran la vascularización local de la zona y producen un efecto antiinflamatório. 

La punción seca puede estar indicada para el tratamiento del dolor cervical, dolor lumbar,  las migrañas cervicogénicas, tendinopatías del manguito de los rotadores, etc.

Cabe recordar que es una técnica no exenta de contraindicaciones que deben ser tomadas en cuenta en el momento de elección del tratamiento y será necesaria una exploración y anamnesis correcta por parte de los fisioterapeutas, además de complementar el tratamiento con otras técnicas habituales en la profesión.